Traducción humana vs traducción automática

La traducción es fundamental para que su compañía se pueda comunicar con clientes, proveedores o aliados que hablan un idioma diferente al suyo. En ocasiones la solución más fácil, rápida y económica es usar traductores automáticos y hay quien ha llegado a decir que estos programas informáticos podrán reemplazar la labor humana. Pero la verdad es que ese momento todavía no ha llegado.

Así quedó demostrado el 21 de febrero de este año durante el evento “Human vs. Artificial Intelligence Translation Challenge” en la Sejong University en Seúl, en el cual se enfrentaron cuatro traductores humanos (en adelante nos referiremos a los traductores humanos como “traductores” para simplificar el lenguaje), contra tres programas de traducción automática. Los traductores obtuvieron la victoria con un puntaje promedio de 24.5 sobre 30, mientras que los traductores automáticos obtuvieron un 14.5.

Entonces, ¿qué debe saber para escoger entre la traducción humana y la automática? Su texto debe cumplir con las siguientes características:

  • Naturalidad y fluidez: Al leer el texto, este suena taaan bien que no da la impresión de haber sido traducido.

Los traductores entienden y transmiten ideas, en cambio los traductores automáticos suelen omitir las palabras que conectan una oración con otra debido a que normalmente realizan una traducción literal, es decir, palabra por palabra. Por ejemplo, cuando el explorador traduce automáticamente una página web, se pueden encontrar términos fuera de contexto, una estructura de oración desordenada, y, en general, un texto de difícil lectura que obliga a leer una oración más veces de lo necesario para poder entenderla.

Si la naturalidad y fluidez son objetivos importantes para cumplir con la intención del texto, debe saber que esto no se logra con los traductores automáticos. Para obtener la calidad esperada se requiere de un proceso de traducción, realizado por traductores, que incluya revisión comparativa, corrección y edición.

  • Estilo: se refiere a aspectos como el tono del texto e intención comunicativa.

Los traductores automáticos no suelen distinguir entre los pronombres “usted” y “tú” o “él” y “ella”, por lo que se pueden encontrar verbos mal conjugados. Además, los sistemas informáticos de traducción automática se fundamentan en información pública generada por millones de usuarios que alimentan el motor y, en la mayoría de los casos, no son capaces de identificar y respetar el estilo y tono del texto original, lo cual suele resultar en un texto con diferentes estilos de redacción.

  • Consistencia: si en la primera y última página y a lo largo de todo el documento “car” se traduce como “automóvil”, en vez de “auto”, “coche” o “carro”, eso es consistencia.

Esa elección de términos dependerá de la audiencia a la cual va dirigido el texto y de las preferencias del cliente, lo cual un traductor automático no conoce. En cambio, los traductores sí pueden escuchar a sus clientes, recibir instrucciones y tomar en cuenta el lenguaje corporativo, entregando un texto traducido de alta calidad.

Por otra parte, los traductores pueden elaborar bases de términos especializadas que les permiten utilizar los términos adecuados para el sector o campo de estudio sobre el cual traducen.

Con el objetivo de alcanzar un mayor número de personas, hay compañías que han traducido su sitio web o algunos artículos mediante sistemas informáticos; sin embargo, es de notar que hacen la aclaración al usuario de que se trata de una traducción automática, y que por tanto es posible encontrar errores de vocabulario, sintaxis o gramática.

Lo anterior comprueba el hecho de que la traducción automática de números, fechas, unidades de medidas, entre otros, no es exacta, y el uso de las reglas gramaticales, semánticas y ortográficas puede ser muy pobre.

  • Referencias culturales: envuelve referencias contextuales, jerga y expresiones coloquiales.

Los traductores consideran todo el documento y no solo se enfocan en un párrafo u oración; tienen en cuenta el tipo de público que recibirá el texto adaptándolo a la intención emocional y creativa original.

Ejemplo:

En Colombia es común la expresión “Está cayendo un palo de agua”. Para traducir esta expresión al inglés, es necesario recurrir a una equivalencia lingüística, puesto que una traducción palabra por palabra no tendría sentido. Así, el equivalente idiomático sería “it’s raining cats and dogs” o it’s coming a gully washer”. Es muy poco probable que un traductor automático arroje esta respuesta.

  • Revisión: los Proveedores de Servicios Lingüísticos tienen un proceso definido de traducción que incluye traducción y revisión comparativa, realizado por dos o más traductores distintos.

El proceso de revisión permite detectar y corregir errores e inconsistencias, así como pulir el texto para usar los términos más precisos.

Los traductores automáticos sí tienen su función y cada vez están tomando más fuerza en la industria de los servicios lingüísticos, que se mueve al paso de los avances tecnológicos. Con seguridad esta herramienta le puede brindar la idea general de un texto, pero para traducir con fidelidad documentos como contratos o material de mercadeo, los cuales contienen una clara intención comunicativa, es necesario llevar a cabo un proceso exclusivamente de traducción humana o de pos edición humana para corregir los errores de la traducción automática.